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Gran número de jóvenes se reunieron en Nueva York para celebrar un hermoso servicio que contó con especiales de distintas iglesias estadounidenses y un mensaje orientado a dar a conocer que para Dios no hay nada imposible.
La hermana Carmen Valencia de MartÃnez, esposa del presidente internacional del Movimiento Misionero Mundial, alentó a la juventud a sentirse útil porque Dios toma de lo pequeño del mundo para engrandecerlo para Su gloria.
“El dolor es el yunque donde Dios nos moldea, donde Dios nos hace poner la mirada no en los hombres, no en nuestros padres, no en el pastor, el dolor nos hace poner nuestra mirada en el Dios Todopoderoso”, afirmó la sierva de Dios.
Además, recordó desde la XXI Convención Nacional de los Estados Unidos que la motivación de los cristianos debe ser producir, traer más almas a los pies de Cristo.
“Dios utiliza a personas comunes y corrientes, pero lo natural en las manos de Dios se convierte en sobrenatural”, afirmó, haciendo alusión a la vida de José y su corazón dispuesto para la obra de nuestro Padre Celestial.
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